Por Qué Lo Hacemos

“El mundo no nos pertenece, nosotros pertenecemos al mundo. Somos administradores de los bienes naturales, no señores absolutos” (Obradors)

En todo el mundo, la situación de la fauna silvestre es cada vez más difícil. Su conservación a pesar de las leyes existentes y los convenios internacionales, no se cumple, ya que esta actividad representa un fuerte movimiento de dinero.

Después de más de 20 años de haber dedicado nuestro trabajo en esta actividad, sabemos que todavía hace falta unidad y esfuerzo para preservar el hábitat natural de la fauna silvestre y su extinción. Ver el sufrimiento y tortura de estos seres indefensos que son sacados cruelmente de su hábitat, es lo que nos motiva a trabajar con más compromiso, fuerza y mucho amor.

Los hechos

En la conferencia latinoamericana en 2010 sobre el comercio ilegal de vida silvestre en Brasil, los datos y cifras presentados mostraban el nivel de devastación:

•  Más de 20 millones de especímenes son sacados de contrabando de América del Sur por año.
•  Sólo uno de cada diez animales sobrevive al momento de la captura y el viaje, que puede durar varios días a través de miles de kilómetros.
•  Para mantenerlos tranquilos durante su transporte a Europa y los Estados Unidos, sus principales destinos, las aves y los animales son sometidos a torturas terribles.
•  Los animales son sacados de contrabando para parques zoológicos, coleccionistas privados y incluso laboratorios farmacéuticos.

El tráfico ilícito de animales genera $7,8 a $10 mil millones de dólares estadounidenses al año en todo el mundo, haciéndolo uno de los más grandes, ocupando el tercer lugar después del tráfico de drogas y armas. Mientras los traficantes obtienen ganancias increíbles, ponen en peligro considerable la vida silvestre y causan desequilibrio y daño en nuestros ecosistemas de la tierra.

Consecuencias desastrosas

Entre 1970 y 2000, las poblaciones de diferentes especies menguaron en un 40%. Durante el mismo período, la población humana aumentó en más del 50%. Después de la destrucción de su hábitat, el factor que más contribuye a la disminución de poblaciones de fauna silvestre es el tráfico de la misma.

Algunas especies se acercan cada vez más a la extinción. Desafortunadamente la amenaza de extinción hace que las especies sean más valiosas en el mercado negro, puesto que son consideradas raras y su captura es valorada. Esa situación amenaza la existencia de muchas especies que son vulnerables o están en peligro de extinción.

Muchos de los animales tomados de su hábitat natural son abandonados en otro lugar cuando sus dueños ya no los quieren. Sin el hábitat o la rehabilitación adecuada, muchos de estos animales morirían de hambre o caerían víctimas de las circunstancias, puesto que la mayoría de ellos fueron tomados de su hábitat natural cuando eran crías y no tienen el instinto necesario para sobrevivir. También es importante considerar que, los que logran sobrevivir, pueden causar efectos perjudiciales sobre el medio ambiente; incluyendo la superpoblación y la introducción de enfermedades exóticas a otras áreas y la posibilidad exterminar poblaciones enteras de la misma especie u otras.

Sufrimiento de los animales

A causa de las condiciones crueles de transporte se estima que la tasa de mortalidad de los animales traficados está entre un 80 a 90 %. Esto ocurre especialmente con especies en vías de extinción porque hay que trasladarlos sin detección. Los animales suelen ir de mano en mano en muchas oportunidades, a través de intermediarios inescrupulosos, y cada uno de ellos tiene su propia manera de pasar estos animales por los puestos de control. 

Por ejemplo:

•  Las tortugas son encerradas en sus caparazones con cinta, para que no deslicen sus extremidades y cabeza.
•  Utilizan cinta adhesiva para pegar los picos y patas de los loros. Las parabas pueden tener su esternón roto para evitar que graznen. Incluso a algunas aves se les perforan los ojos para que no vean la luz que los pone a cantar.
•  Muchos animales son drogados durante vuelos para evitar su detección. Muchas veces son transportados en abarrotadas y pequeñas jaulas, donde están expuestos a estrés y a todo tipo de enfermedades.

Los que sobreviven a esta odisea a menudo están sujetos a malas condiciones de vida. Algunos animales requieren compañeros de su misma especie, y al vivir fuera de su hábitat pueden desarrollar trastornos psicológicos, exhibidos por el movimiento repetitivo o automutilación.

En Bolivia a causa de la deforestación, perdida de hábitat y la cacería furtiva, miles de animales silvestres van a parar a los mercados negros, convirtiéndose en víctimas del maltrato y abuso por parte de comerciantes inescrupulosos y personas que los mantiene como mascotas en condiciones inadecuadas; poniendo en riesgo la existencia de muchas especies que se encuentran vulnerables y en peligro de extinción.


Regulación laxo 

En 1992, el mismo año en que la CIWY se formalizó, Bolivia aprobó la Ley 1333 que prohíbe el tráfico de vida silvestre. Sin embargo, cualquier persona que visite un mercado al aire libre en Bolivia podrá encontrar animales vivos en venta y derivados de los mismos como ser fetos de vicuña, pieles de jaguar, o caparazones de armadillo, la venta de los cuales es ilegal de acuerdo a esta ley.

LEY 1333 
del 27 de abril del 1992
LEY DEL MEDIO AMBIENTE

TITULO XI, CAPITULO V 
DE LOS DELITOS AMBIENTALES
ARTICULO 111º.- El que incite, promueva, capture y/o comercialice el producto de la cacería, tenencia, acopio, transporte de especies animales y vegetales, o de sus derivados sin autorización o que estén declaradas en veda o reserva, poniendo en riesgo de extinción a las mismas, sufrirá la pena de privación de libertad de hasta dos años perdiendo las especies, las que serán devueltas a su hábitat natural, si fuere aconsejable, más la multa equivalente al cien por ciento del valor de estas.

 

Uno de los asuntos principales en cuanto al comercio ilegal de animales en Bolivia es que no se hace cumplir la Ley 1333 adecuadamente. Desafortunadamente la ley no es compatible con el código penal de Bolivia, eso significa que aunque algunos criminales sean atrapados, no pueden ser castigados. Además, no hay suficientes empleados gubernamentales trabajando en el control y la inspección, eso significa que las confiscaciones son raras.

Complicando la aplicación de la ley existente, una reticencia por parte de la autoridades de procesar individuos que infringen la ley. Las autoridades bolivianas también constatan que por una falta de tiempo y recursos financieros es la raíz de esta reticencia. Sin embargo, donde hay interés político hay acción, aunque hayan limitaciones. Desafortunadamente el tráfico de animales en Bolivia genera muy poco interés político.

A largo plazo, la falta de aplicación de la ley tendrá consecuencias graves. Los cazadores siguen cazando y capturando más y más animales, incluso especies en peligro de extinción. De acuerdo a las Naciones Unidas criminales de otros comercios ilegales optan por ingresar al negocio tráfico de fauna silvestre, puesto que los riesgos y consecuencias son mucho menores y las ganancias son igualmente altas.

Obviamente, el sistema legal no es suficientemente fuerte para enfrentar este grave problema. Los animales indefensos que ya se encuentran afectados por el comercio necesitan ser atendidos. Además, se requiere más trabajo para que no haya más animales que sean perjudicados por el tráfico. En ausencia de un organismo gubernamental dedicado a esta actividad ilegal y sus consecuencias, la CIWY ha intervenido.


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